La vocación industrial de Viña viene de antes de su fundación como ciudad. Caracterizada por tener suelos amplios y llanos, el territorio viñamarino se prestó a la extensión productiva del primer puerto del país, Valparaíso. La proximidad con el mar y con el estero, así como la conectividad con el ferrocarril formaron una mezcla de atributos adicionales, que motivaron su constitución como uno de los polos industriales más relevantes de América del Sur.
En 1900, la costa contaba con la presencia de varias fábricas de gran tamaño. Repartidas de norte a sur, destacaban entre ellas la maestranza Lever and Murphy (hoy Caleta Abarca); el matadero de Viña del Mar (en la actualidad los edificios orientados desde avenida Marina hacia el Casino de Viña del Mar), un astillero emplazado en las cercanías del muelle Vergara (en lo que hoy son las playas que arrancan en 8 Norte) y el mismo muelle.








