Gracias a una invitación de La Ciudad Posible, asistimos de manera virtual al evento “Hacia Una Cultura Regenerativa”, con el fin de conocer experiencias argentinas en torno a acciones concretas que van en el cuidado y la recuperación del medioambiente.
Según lo conversado en la ocasión, uno de los principales problemas al momento de establecer condiciones que permitan a las ciudades desarrollarse con el mayor respeto al medioambiente es que los indicadores que se usan para medir desarrollo están más relacionado con la economía que con el medioambiente. En ese sentido, la economía está por sobre la naturaleza y, a pesar de que la ciencia nos advierte sobre el contexto que atravesamos, no logramos hacer el cambio de conciencia necesario para tomar acciones que reviertan el deterioro que estamos viviendo.
En ese sentido, el concepto de sustentabilidad ha perdido contemporaneidad, ya no resuelve problemas actuales, debido a que todos los indicadores para los que nació no los ha logrado superar. Se debe problematizar la relación del hombre con la naturaleza y la sustentabilidad no lo ha logrado.
Durante la jornada, el arquitecto y urbanista Marcelo Corti, presentó diez principios para ciudades que funcionan, los que se encuentran detallados en su libro del mismo nombre.
Los 10 principios:
- La ciudad tiene derecho a tener su propia agenda urbana, con menos objetivos, más recursos y para mirar mejor la ciudad en la que vivimos desde su especificidad y sus necesidades.
- ¿De qué va a vivir la ciudad?, las ciudades pueden vivir de muchos servicios, lo importante es que quienes trabajen en el desarrollo de las ciudades entiendan cuál es el fundamento económico de la ciudad. La ciudad es un generador de ingresos en sí mismos, y muchas veces las gestiones urbanas no aprovechan suficientemente bien esta oportunidad de desarrollo económico de la ciudad. En este punto, se abre el debate sobre cómo gestionar, controlar y regular, o sea, sobre la gestión de lo político para esa necesaria redistribución de inversiones y del mercado financiero y productivo que genera infinitos recursos. En este análisis cobra importancia el fenómeno de especulación de suelos; segú Corti, solo el municipio debería especular en cuanto al valor del suelo, para avanzar hacia una ciudad más justa.
- Innove si es necesario, pero antes que todo resuelva problemas, la innovación urbana no es un fin en sí mismo. El objetivo de la gestión urbana debe ser dar soluciones, generar territorio y no generar problemas donde no los hay. Por lo tanto, se debe innovar, solo para resolver problemas, no usar la ciudad al servicio de las tecnologías.
- Consolide lo que ya tiene, consolide, complete, repare, renueve. Es decir dar significado a lo que tenemos y decir no a las tablas rasas.
- Civilizar la anti-ciudad, en el sentido de conectar, de tejer lo urbano con parques metropolitanos, con vivienda social, con equipamientos sociales. No extender más la ciudad, sino que cuidar lo periurbano.
- .
- La mezcla se da en el espacio público, el que se define por su uso y debe ser de encuentro. Calles, plazas y parques pensados para una diversidad de usos y personas.
- Reduzca la necesidad de trasladarse, amplíe las posibilidades de hacerlo, no extender, crear escala del barrio con proximidad de los servicios, una ciudad más caminable.
- No alcanza con ser sustentable, hay que regenerar: está centrado en el cambio climático, los desafíos medioambientales. Pensar en el metabolismo urbano y definir las prioridades con planificación, con modelos de por ejemplo gestión y circulación de los recursos de agua, de energía y de residuos. Generar políticas de gestión empresarial con impacto social y ambiental positivo. La naturaleza no es un enemigo a vencer (ganarle tierra al río, ganarle superficie al campo, etc). Mejor relación con la naturaleza es la base para desarrollarnos mejor como seres humanos.
- Ninguna ciudad es mejor que su barrio más vulnerable: alguien que trabaja en temas urbanos debe pensar desde los más vulnerables y no lo más turístico.




